Régimen pretende comercializar croquetas Prodal con fines bélicos

Por Elinge Niero

Las croquetas "Prodal", tristemente populares en Cuba no solo por su desaparición de las tiendas cubanas, sino también por las miles de explosiones que ha provocado en las cocinas cubanas, vuelven a ser noticia.

Lo que en un primer momento parecía una buena nueva debido a la crisis alimentaria que atraviesa el país, luego se convirtió en un chiste de mal gusto cuando se produjo un giro inesperado.

Resulta que el Ministro de la Industria Alimentaria Manuel Sobrino (el de los kilómetros de tripa) en una comparecencia en televisión nacional, dijo que están produciendo al por mayor este producto por un encargo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Indagando en el tema, "Ay, que Muela!" descubrió que el receptor de tal exportación es la organización terrorista del Líbano Hezbolá pues su líder Hassan Nasrallah, al conocer de las propiedades explosivas del alimento destinó cientos de miles de dólares para obtener el producto cubano, pero no para alimentar a su organización, sino para sustituirla por granadas explosivas, en palabras del jefe insurgente, "más efectivas, más peligrosas y más manipulables".

Esperemos que no pueda concretarse tal hecho comercial, pues si en manos de un cubano, la croqueta es un peligro, en manos de un terrorista es más perjudicial que una bomba nuclear.